Softpro y la firma biométrica en banca: historia, evolución y alternativas actuales

Descubre qué ocurrió con Softpro, su evolución hacia Kofax y Tungsten SignDoc y cómo modernizar antiguas implantaciones de firma biométrica bancaria.

Equipo edatalia··19 min
Ilustración del artículo: Softpro y la firma biométrica en banca: historia, evolución y alternativas actuales

Softpro fue durante años uno de los nombres más reconocidos internacionalmente en tecnologías de firma manuscrita electrónica y verificación biométrica, especialmente dentro del sector financiero.

Sus soluciones se utilizaron en bancos de numerosos países y tuvieron también un papel relevante en España.

A finales de la década de 2000, Softpro participó tecnológicamente en el proyecto de Firma Digitalizada impulsado por CECA, donde miles de oficinas de las cajas de ahorros comenzaron a sustituir documentos en papel por documentos electrónicos firmados mediante tabletas Wacom.

Para muchos responsables tecnológicos que trabajaron con aquellos proyectos, nombres como:

Softpro

SignDoc

SignAlyze

SignPlus

o

SignPad eSignio

siguen estando asociados a las primeras grandes implantaciones de firma biométrica en banca.

Han pasado más de quince años y el mercado ha cambiado profundamente.

Softpro dejó de existir como compañía independiente después de ser adquirida por Kofax en 2014, mientras que Kofax cambió posteriormente su marca corporativa a Tungsten Automation.

Sin embargo, esto no significa que toda la tecnología de Softpro haya desaparecido.

De hecho, productos como SignDoc y SignAlyze continúan formando parte actualmente del portfolio de Tungsten Automation.

La cuestión para una entidad financiera que mantiene una implantación realizada hace diez, quince o veinte años es, por tanto, más compleja que preguntar:

¿Sigue existiendo Softpro?

La pregunta realmente importante es:

¿qué parte de nuestra arquitectura histórica sigue teniendo soporte, qué componentes hemos heredado de aquella generación y tiene sentido mantenerlos o modernizarlos?


Softpro: un especialista histórico en verificación de firmas

Softpro GmbH fue una compañía alemana especializada en tecnologías relacionadas con la firma manuscrita electrónica.

La empresa se fundó en 1983 y tuvo desde muy temprano una fuerte presencia en el sector financiero.

Uno de sus principales campos de especialización fue la verificación automática de firmas manuscritas.

Ya en 1994 se utilizó una primera versión de su tecnología de verificación automática en una entidad financiera suiza.

Posteriormente, a partir de 1999, Softpro comenzó también a trabajar con características dinámicas de la firma, permitiendo analizar información biométrica como:

  • presión;
  • velocidad;
  • movimiento;
  • dinámica del trazado.

Esto permitía ir más allá de la comparación puramente gráfica entre dos imágenes.

La firma podía analizarse como un patrón de comportamiento.

Ese conocimiento especializado hizo que Softpro desarrollase una fuerte presencia dentro de la banca europea.


De verificar firmas en papel a firmar documentos electrónicos

Softpro comenzó trabajando especialmente en la comparación y verificación de firmas.

Pero la evolución natural consistía en trasladar la firma manuscrita al propio documento electrónico.

Así surgieron diferentes familias de productos.

Entre ellas destacaron especialmente:

SignDoc

Orientado a incorporar firmas manuscritas electrónicas dentro de procesos documentales.

SignAlyze

Destinado al análisis y comparación biométrica de firmas.

SignPlus

Utilizado para soluciones de verificación automática de firmas, especialmente en entornos bancarios.

SignSecure

Relacionado con autenticación mediante firma manuscrita.

Softpro comenzó a desarrollar soluciones para firmar electrónicamente sobre tabletas y Tablet PC mucho antes de que los dispositivos táctiles actuales se generalizasen.

La actual Tungsten Automation sitúa la llegada de SignDoc al mercado en 2003.


¿Por qué la firma era tan interesante para los bancos?

La banca llevaba décadas utilizando la firma manuscrita como mecanismo de autorización.

Los bancos disponían de:

  • fichas de firma;
  • muestras indubitadas;
  • procedimientos manuales de comparación;
  • especialistas en prevención del fraude.

Por tanto, la firma tenía una ventaja frente a otros mecanismos biométricos:

ya formaba parte del proceso bancario.

La tecnología permitía digitalizar y automatizar algo que el banco y el cliente ya conocían.

Una firma podía utilizarse para:

  1. aceptar una operación;
  2. vincular al cliente con un documento;
  3. conservar evidencias;
  4. comparar posteriormente la firma si existía sospecha de fraude.

Este último punto fue precisamente uno de los campos en los que Softpro desarrolló mayor especialización.

Cuando Kofax adquirió la compañía en 2014, destacaba explícitamente sus capacidades de:

  • signature verification;
  • authentication;
  • fraud detection.

Y analistas como Forrester resaltaban especialmente SignAlyze y la presencia de Softpro en entidades financieras.


Softpro y el proyecto CECA de Firma Digitalizada

En España, Softpro estuvo vinculada a uno de los mayores proyectos europeos de firma manuscrita electrónica en banca.

La Confederación Española de Cajas de Ahorros —CECA— comenzó a desarrollar a partir de 2007 su proyecto de Firma Digitalizada.

El objetivo era conseguir que las operaciones bancarias no tuvieran que terminar obligatoriamente en papel solo porque requerían la firma del cliente.

La solución combinaba:

documento electrónico

firma manuscrita

biometría

criptografía

custodia electrónica

Para la captura de las firmas se utilizaron masivamente tabletas Wacom.

La propia Wacom sigue documentando actualmente que el modelo STU-500 formó parte de la solución CECA galardonada con el TeleTrusT Innovation Award en 2009.

Wacom indica además que esos dispositivos eran proporcionados por Softpro, que comercializaba el STU-500 bajo la denominación SignPad eSignio.

A comienzos de 2009 ya habían entrado en producción más de 10.000 dispositivos y componentes de captura de firma en puestos de trabajo de las cajas españolas.

Este proyecto terminó convirtiéndose en una de las implantaciones históricas más importantes de firma biométrica en la banca española.

En nuestro artículo “Proyecto CECA de firma digitalizada: cómo las cajas de ahorros eliminaron el papel de sus oficinas” analizamos con detalle aquella evolución.


¿Qué ocurrió con Softpro?

El gran cambio corporativo llegó en 2014.

El 1 de septiembre de 2014, Kofax adquirió el 100 % de Softpro GmbH.

La documentación financiera de la operación cifra la contraprestación total en aproximadamente 34,7 millones de dólares.

Kofax explicaba entonces que Softpro estaba especializada en soluciones de:

  • firma electrónica;
  • verificación de firmas;
  • autenticación;
  • prevención de fraude;
  • aplicaciones específicas para banca.

La adquisición permitía a Kofax incorporar esas capacidades a sus propias plataformas de automatización documental y procesos.

A partir de ese momento, Softpro dejó progresivamente de funcionar como una marca independiente.

Pero su tecnología no desapareció.


Softpro no fue adquirida por Namirial

Existe cierta confusión en el mercado porque durante aquellos años se produjeron diversas operaciones corporativas dentro del sector de firma electrónica.

Conviene aclarar este punto:

Softpro no fue adquirida por Namirial.

Softpro fue adquirida por Kofax en 2014.

Namirial adquirió otras compañías y tecnologías del mercado de firma electrónica, pero no Softpro.

Esta distinción es especialmente importante para quienes intentan localizar actualmente el soporte o la evolución de una antigua instalación Softpro.

La línea histórica correcta es:

Softpro

↓

adquisición por Kofax — 2014

↓

integración de SignDoc, SignAlyze y otras tecnologías

↓

Kofax

↓

Tungsten Automation — desde 2024


Kofax se convierte en Tungsten Automation

El siguiente cambio importante fue fundamentalmente de marca.

A comienzos de 2024, Kofax pasó a denominarse Tungsten Automation.

La propia compañía aclara que se trata de un cambio de nombre corporativo y que sus productos y contratos continúan bajo la nueva identidad.

Por tanto:

Tungsten Automation es la actual marca corporativa de la compañía anteriormente conocida como Kofax.

Esto explica por qué alguien que busque hoy documentación de antiguos productos Softpro puede encontrarse con nombres como:

Tungsten SignDoc

o

Tungsten SignAlyze.


¿Sigue existiendo SignDoc?

Sí.

Y este punto es importante para describir correctamente la situación actual.

Tungsten SignDoc continúa siendo un producto comercializado actualmente.

La propia Tungsten Automation indica expresamente que SignDoc está en el mercado desde 2003 y que pasó a formar parte de su portfolio mediante la adquisición de Softpro en septiembre de 2014.

La plataforma actual contempla diferentes mecanismos de firma, incluyendo:

  • firma electrónica;
  • firma manuscrita biométrica;
  • firma mediante dispositivos móviles;
  • certificados electrónicos;
  • integración en workflows.

Por tanto, no sería correcto afirmar que:

“Softpro ha desaparecido y su tecnología está completamente descontinuada”.

La situación real es más matizada.


¿Y SignAlyze?

También encontramos continuidad.

La documentación actual de Tungsten Automation mantiene Tungsten SignAlyze, anteriormente denominado Kofax SignAlyze.

Esto resulta especialmente relevante porque SignAlyze fue precisamente una de las tecnologías históricas de Softpro más vinculadas con la comparación biométrica de firmas.

La documentación de rebranding de Tungsten identifica expresamente:

Tungsten SignAlyze → anteriormente Kofax SignAlyze

junto con:

Tungsten SignDoc → anteriormente Kofax SignDoc.

Esto confirma que una parte importante de la tecnología histórica continúa evolucionando bajo nuevas marcas.


Entonces, ¿cuál es el problema para una entidad con una instalación antigua?

Que el producto actual continúe existiendo no significa necesariamente que una implantación realizada hace quince años sea equivalente a la plataforma actual.

Ésta es una diferencia fundamental.

Un banco puede disponer todavía de una solución que internamente identifica como:

  • Softpro;
  • SignDoc;
  • SignPlus;
  • SignAlyze;
  • SFD;
  • integración CECA;
  • integración específica con Wacom.

Pero esa implantación puede incluir:

  • versiones antiguas;
  • SDK históricos;
  • drivers antiguos;
  • componentes desarrollados a medida;
  • integraciones realizadas por terceros;
  • Java;
  • ActiveX;
  • servicios Windows;
  • arquitecturas cliente-servidor;
  • componentes sin actualizar durante años.

Cuando hablamos de una plataforma legacy, no estamos diciendo necesariamente:

el fabricante ha dejado de vender el producto.

Estamos diciendo:

la arquitectura concreta instalada en nuestra organización pertenece a una generación tecnológica anterior.


Producto actual e implantación legacy son dos conceptos diferentes

Imaginemos un banco que implantó Softpro en 2009.

El hecho de que Tungsten comercialice SignDoc en 2026 no significa automáticamente que aquel banco esté utilizando la versión actual.

Puede seguir operando con componentes instalados:

2009

↓

actualizados en 2012

↓

integrados con una aplicación desarrollada en 2013

↓

ejecutándose actualmente en una infraestructura modificada progresivamente.

Esto ocurre frecuentemente en banca.

Una aplicación puede permanecer en producción durante muchos años porque:

  • funciona;
  • está integrada;
  • está certificada internamente;
  • sustituirla implica riesgo;
  • existen miles de puestos instalados.

El problema aparece cuando el entorno que la rodea empieza a cambiar.


Los navegadores han cambiado

Muchas arquitecturas desarrolladas en la década de 2000 utilizaban tecnologías que actualmente han desaparecido o tienen fuertes restricciones.

Por ejemplo:

  • Java Applets;
  • NPAPI;
  • ActiveX;
  • plugins propietarios;
  • navegadores específicos;
  • librerías locales.

Las aplicaciones actuales funcionan principalmente sobre navegadores modernos con modelos de seguridad muy diferentes.

Una integración diseñada para Internet Explorer puede resultar difícil de trasladar directamente a:

  • Edge;
  • Chrome;
  • aplicaciones SPA;
  • nuevas arquitecturas web.

Por ello, una entidad puede querer mantener el concepto de firma manuscrita pero sustituir completamente la forma técnica de acceder a la tableta.


Los sistemas operativos también han cambiado

Una instalación realizada hace quince años puede haber pasado por:

Windows XP

↓

Windows 7

↓

Windows 10

↓

Windows 11

sin que la aplicación bancaria haya sido rediseñada desde cero.

En cada salto pueden aparecer problemas de:

  • drivers;
  • permisos;
  • librerías;
  • arquitectura 32/64 bits;
  • políticas de seguridad;
  • certificados;
  • instalación.

Una infraestructura corporativa con miles de puestos convierte cualquier pequeña incompatibilidad en un problema operativo importante.


También han cambiado las tabletas Wacom

Las tabletas utilizadas en los primeros proyectos CECA pertenecían a generaciones anteriores.

Wacom documenta, por ejemplo, el uso del STU-500 en las implantaciones iniciales.

Hoy existen nuevas generaciones dentro de las familias:

STU

y

DTU.

La evolución afecta a:

  • conectividad;
  • resolución;
  • pantalla;
  • firmware;
  • drivers;
  • capacidades criptográficas;
  • SDK.

Por eso una migración debe estudiar tanto el software como el parque de dispositivos.


Modernizar no significa necesariamente sustituirlo todo

Éste es un principio especialmente importante para proyectos bancarios.

Si una entidad tiene:

1.000

5.000

o

10.000

dispositivos instalados, sustituirlos todos simultáneamente puede representar una inversión considerable.

Por ello conviene analizar:

Qué hardware sigue siendo compatible

Algunos modelos pueden continuar utilizándose.

Qué hardware requiere pruebas

Puede funcionar técnicamente pero necesitar validación específica en la nueva arquitectura.

Qué hardware conviene renovar

Por antigüedad, drivers, mantenimiento o funcionalidad.

Una estrategia de migración puede permitir que hardware antiguo y nuevo convivan temporalmente.


La biometría histórica es probablemente más importante que el software

Existe otra cuestión todavía más relevante.

Un banco puede haber generado durante quince años:

millones de documentos firmados.

Dentro de esos documentos o de la infraestructura relacionada pueden existir evidencias biométricas.

Por ejemplo:

  • presión;
  • velocidad;
  • coordenadas;
  • tiempos;
  • dinámica del trazo.

Esas evidencias pueden ser necesarias en el futuro.

Imagine una operación firmada en 2011 que es impugnada años después.

La pregunta ya no será:

“¿qué software utilizamos actualmente?”

Será:

“¿podemos extraer, interpretar y analizar las evidencias generadas por el sistema utilizado en 2011?”

Por eso una migración no debe diseñarse únicamente pensando en las nuevas firmas.

Debe contemplar también la verificabilidad de las firmas históricas.


La comparación biométrica sigue siendo relevante hoy

La tecnología ha evolucionado, pero el principio continúa siendo el mismo.

Si una persona cuestiona una firma manuscrita electrónica, puede ser necesario compararla con firmas indubitadas.

Wacom describe actualmente un flujo de verificación en el que:

  1. se captura una firma;
  2. se envía a un motor de verificación;
  3. se recupera el perfil del firmante;
  4. se comparan las firmas;
  5. se obtiene un resultado;
  6. la operación puede ser revisada posteriormente por especialistas.

Wacom contempla incluso formatos como ISO y FSS para los datos de firma biométrica.

La biometría sigue teniendo, por tanto, dos funciones diferentes:

evidencia

y

verificación.


No debemos confundir verificación automática con análisis pericial

Un motor biométrico puede comparar patrones y calcular similitudes.

Esto es muy útil para:

  • prevención del fraude;
  • autenticación;
  • detección de anomalías;
  • clasificación;
  • apoyo a especialistas.

Pero una controversia jurídica puede requerir además la intervención de un experto.

Wacom explica, por ejemplo, que cuando se cuestiona una firma manuscrita electrónica debe compararse con un conjunto de muestras genuinas y que las herramientas forenses permiten analizar los datos biométricos subyacentes.

Por tanto:

validación automática y pericial caligráfica/biométrica pueden ser complementarias, no necesariamente sustitutivas.


¿Cuándo deberíamos considerar legacy una implantación Softpro?

No existe una fecha universal.

Una solución no se convierte en legacy simplemente porque tenga diez años.

Una instalación puede seguir funcionando perfectamente.

Sin embargo, existen determinadas señales.

Dependencias tecnológicas antiguas

Cuando el sistema necesita componentes difíciles de mantener.

Problemas con nuevos sistemas operativos

Cada actualización requiere excepciones o configuraciones especiales.

Dependencias de navegadores antiguos

La aplicación necesita Internet Explorer, Java u otras tecnologías retiradas.

SDK sin evolución

La entidad utiliza una versión muy anterior a la plataforma actual.

Dificultades con Citrix o VDI

La arquitectura original no estaba diseñada para virtualización.

Hardware difícil de sustituir

Los modelos instalados ya no se fabrican.

Conocimiento concentrado

Solo unas pocas personas conocen la integración.

Coste creciente de mantenimiento

Cada cambio de infraestructura exige más esfuerzo.

Cuando aparecen varios de estos síntomas, suele resultar razonable analizar una modernización.


¿Es necesario migrar de Softpro?

No necesariamente.

Ésta es una distinción importante.

La existencia de una alternativa tecnológica no significa que todas las entidades deban sustituir sus soluciones actuales.

Si una instalación:

  • está soportada;
  • cumple sus requisitos;
  • es segura;
  • funciona con la infraestructura actual;
  • tiene una hoja de ruta adecuada;

puede no existir una razón inmediata para cambiarla.

La decisión debe ser técnica y económica.

Sin embargo, cuando una entidad encuentra problemas de:

  • compatibilidad;
  • evolución;
  • despliegue;
  • arquitectura web;
  • mantenimiento;
  • hardware;
  • soporte;

sí tiene sentido evaluar alternativas.


La alternativa actual: desacoplar la capa de firma

Una estrategia moderna consiste en separar la funcionalidad de firma del resto de la aplicación bancaria.

La arquitectura puede ser:

aplicación bancaria

↓

API / componente de firma

↓

tableta Wacom

↓

captura biométrica

↓

documento electrónico firmado

La aplicación de negocio no necesita conocer todos los detalles técnicos del dispositivo.

Esto permite evolucionar:

  • tabletas;
  • SDK;
  • navegador;
  • sistema operativo;

con menor impacto sobre el core bancario.


edatalia como alternativa tecnológica

Para entidades que necesitan modernizar una implantación histórica de firma manuscrita, edatalia constituye una alternativa que puede evaluarse.

edatalia desarrolla soluciones de firma biométrica sobre dispositivos Wacom y es Wacom Signature Solutions Partner desde 2011.

Las soluciones actuales permiten trabajar con arquitecturas:

  • web;
  • cliente-servidor;
  • API;
  • on-premise;
  • SaaS.

También contemplan:

  • captura biométrica;
  • protección de evidencias;
  • documentos PDF;
  • comparación de firmas;
  • integración con aplicaciones corporativas.

La propia Wacom documenta públicamente la experiencia de edatalia con dispositivos STU y DTU y con proyectos de firma en sectores entre los que se encuentra específicamente la banca.


De Softpro a edatalia: no se trata de copiar una arquitectura antigua

Una migración no debería perseguir:

reproducir exactamente en 2026 el sistema diseñado en 2009.

La oportunidad consiste en conservar aquello que sigue teniendo valor:

  • experiencia de usuario;
  • firma manuscrita;
  • parque Wacom compatible;
  • procesos bancarios;
  • archivo documental;
  • evidencias históricas;

y modernizar lo que ha envejecido:

  • SDK;
  • integraciones;
  • servicios;
  • arquitectura;
  • despliegue;
  • seguridad;
  • monitorización.

Esta diferencia es fundamental.


Una posible estrategia de evolución

Para una entidad con una implantación histórica Softpro, SFD o similar, el proyecto podría estructurarse en diferentes fases.

1. Identificar qué existe realmente

No basta con decir:

“tenemos Softpro”.

Hay que conocer:

  • producto;
  • versión;
  • SDK;
  • personalizaciones;
  • componentes de terceros;
  • dispositivos;
  • drivers;
  • certificados;
  • formatos biométricos.

2. Analizar los documentos históricos

Determinar:

  • dónde se encuentra la biometría;
  • cómo está protegida;
  • qué claves intervienen;
  • cómo se extrae;
  • cómo puede verificarse.

3. Inventariar las tabletas

Modelo por modelo.

4. Diseñar la nueva arquitectura

Preferiblemente desacoplada de la aplicación bancaria.

5. Realizar una prueba de concepto

Con dispositivos y aplicaciones reales.

6. Permitir convivencia

El sistema antiguo y el nuevo pueden funcionar simultáneamente durante la transición.

7. Migrar progresivamente

Por oficinas, aplicaciones o regiones.

Este planteamiento reduce considerablemente el riesgo.


Un cambio de proveedor no debe romper la capacidad de prueba

Este punto merece repetirse.

El objetivo de una migración no puede ser únicamente:

conseguir que mañana podamos seguir recogiendo firmas.

También debemos poder responder dentro de cinco años a una controversia sobre un documento generado ayer o hace quince años.

Por ello hay que preservar:

  • documentos originales;
  • evidencias biométricas;
  • certificados;
  • claves;
  • formatos;
  • procedimientos de extracción;
  • herramientas de análisis.

La verdadera continuidad tecnológica afecta tanto a las nuevas firmas como a las antiguas.


Softpro dejó una huella importante en la banca

Sería incorrecto analizar Softpro únicamente como una tecnología antigua.

La compañía fue uno de los actores que ayudaron a demostrar que la firma manuscrita podía formar parte de procesos electrónicos a gran escala.

En España, esa tecnología contribuyó a proyectos que llegaron a procesar cientos de millones de operaciones bancarias.

Softpro ayudó a consolidar ideas que hoy consideramos habituales:

  • eliminar papel;
  • capturar biometría;
  • proteger documentos;
  • comparar firmas automáticamente;
  • integrar tabletas en aplicaciones bancarias.

Buena parte del mercado actual de firma manuscrita digital se apoya en conceptos que ya se estaban desarrollando entonces.


La tecnología continúa, pero el contexto ha cambiado

La historia de Softpro no termina con su adquisición.

Sus principales tecnologías fueron incorporadas a Kofax y hoy encontramos SignDoc y SignAlyze bajo la marca Tungsten Automation.

Pero el ecosistema tecnológico de 2026 es radicalmente diferente del de 2009.

Hoy hablamos de:

  • aplicaciones web;
  • APIs;
  • servicios cloud;
  • navegadores modernos;
  • Windows 11;
  • Citrix y VDI;
  • nuevas tabletas Wacom;
  • despliegues automatizados;
  • ciberseguridad Zero Trust;
  • integración continua.

Por ello, el principal reto para las entidades que participaron en aquellas primeras implantaciones no es necesariamente encontrar “el sucesor de Softpro”.

Es determinar:

qué arquitectura de firma biométrica necesitan para los próximos diez años.


Preguntas frecuentes sobre Softpro y firma biométrica

¿Qué era Softpro?

Softpro GmbH era una empresa alemana especializada en firma electrónica, captura y verificación de firmas manuscritas y tecnologías biométricas, con una importante presencia en el sector bancario.

¿Desde cuándo trabajaba Softpro con verificación de firmas?

Existen referencias de implantaciones de verificación automática desde 1994 y de comparación de características biométricas dinámicas a partir de 1999.

¿Qué era SignDoc?

SignDoc es la plataforma de firma electrónica originada en Softpro. La actual Tungsten Automation indica que está en el mercado desde 2003.

¿Qué era SignAlyze?

SignAlyze es una tecnología orientada al análisis y comparación biométrica de firmas. Sigue apareciendo actualmente dentro del portfolio y documentación de Tungsten Automation.

¿Qué relación tuvo Softpro con CECA?

Softpro suministró tecnología de firma y dispositivos Wacom utilizados en el proyecto de Firma Digitalizada de CECA. Wacom documenta específicamente el uso del STU-500 proporcionado por Softpro como SignPad eSignio.

¿Cuándo compró Kofax Softpro?

Kofax adquirió el 100 % de Softpro el 1 de septiembre de 2014.

¿Cuánto pagó Kofax por Softpro?

La documentación financiera de Kofax refleja una contraprestación aproximada de 34,7 millones de dólares.

¿Softpro fue adquirida por Namirial?

No. Softpro fue adquirida por Kofax en 2014.

¿Qué ocurrió posteriormente con Kofax?

Kofax cambió su nombre corporativo a Tungsten Automation a comienzos de 2024.

¿Ha desaparecido SignDoc?

No. Tungsten Automation continúa comercializando actualmente Tungsten SignDoc.

¿SignDoc sigue permitiendo firma biométrica?

Sí. La documentación actual de Tungsten SignDoc contempla expresamente la captura de firmas manuscritas biométricas.

¿Una instalación antigua de Softpro puede considerarse legacy?

Depende de la versión y de su arquitectura. El hecho de que SignDoc continúe comercializándose no implica que una instalación desarrollada hace quince años utilice componentes actuales.

¿Puede sustituirse una integración antigua de Softpro?

Sí, técnicamente puede estudiarse una nueva capa de firma, pero debe analizarse previamente la integración, el hardware, los formatos biométricos y la conservación de las evidencias históricas.

¿Hay que sustituir las tabletas Wacom?

No necesariamente. La compatibilidad debe estudiarse modelo por modelo.

¿Qué ocurre con las firmas antiguas al cambiar de plataforma?

Deben conservarse los documentos y los mecanismos necesarios para interpretar y analizar las evidencias generadas por la plataforma histórica.

¿Puede edatalia ser una alternativa a una implantación Softpro?

Sí. edatalia ofrece actualmente tecnología de firma biométrica integrada con tabletas Wacom para arquitecturas web, cliente-servidor y API, y puede evaluarse como alternativa para proyectos de modernización.


Del software histórico a una estrategia de continuidad

Softpro fue una tecnología importante en la primera gran etapa de digitalización de la firma manuscrita en banca.

Su adquisición por Kofax en 2014 no supuso la desaparición inmediata de esas capacidades.

SignDoc y SignAlyze continúan hoy bajo la marca Tungsten Automation.

Pero para una entidad financiera que implantó aquellas soluciones hace muchos años, ésta es solo una parte de la historia.

El verdadero análisis debe realizarse sobre la instalación concreta:

¿qué versión utilizamos?

¿qué SDK?

¿qué hardware?

¿qué componentes personalizados?

¿cómo están almacenadas las evidencias biométricas?

¿podremos verificarlas dentro de diez años?

¿puede nuestra arquitectura evolucionar al mismo ritmo que las aplicaciones bancarias actuales?

Cuando las respuestas empiezan a depender de tecnologías obsoletas o integraciones difíciles de mantener, aparece la oportunidad de modernizar.

Y modernizar no significa renunciar al modelo de firma manuscrita que ha funcionado durante décadas.

Significa mantener sus ventajas utilizando una arquitectura preparada para la siguiente generación de aplicaciones bancarias.

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